Sus investigaciones revelan que :
Personas jóvenes que muestran crueldad hacia los animales son más propensas a volverse agresivas hacia las personas mientras van desarrollando.
Ofensores violentos y encarcelados por lo general han maltratado a animales durante su infancia.
Niños criados bajo coerción intensa podrían imitar esta conducta con animales y personas.
Los niños aprenden del comportamiento cruel de los adultos y pueden repetirlo con animales.
Los niños maltratan a los animales para descargar la agresividad que sienten hacia adultos abusivos o debido a traumas sociológicos.
En Estados Unidos, Canadá y otros países del mundo las investigaciones de este tipo están sacudiendo a la opinión pública respecto al maltrato de animales. La crueldad hacia los animales ya no se contempla como una simple etapa de la niñez o bajo una actitud de “...todos los hombrecitos son así...”. Padres de familia, profesores, terapeutas, autoridades policiales y judiciales y los asistentes sociales ya están aceptando que el maltrato hacia los animales puede ser indicador de una seria desadaptación.
Los niños aprenden de todo y de todos alrededor de ellos. Si aprenden a descuidar, ignorar, abusar y reaccionar con violencia, se lo enseñarán a la generación que sigue y el ciclo continúa.
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